Con bastón y sin información: la vejez que Bello necesita aprender a cuidar




En Bello viven hoy más de 83 mil personas mayores de 60 años, casi una quinta parte del municipio. Son seres que cargan una historia larga: construyeron esta ciudad, sostuvieron barrios enteros y hoy, paradójicamente, muchos caminan solos, con movilidad reducida, sin ingresos y, en demasiados casos, con hambre. Esa es una realidad cotidiana que se siente en las calles, en los parques, en los corredores de las parroquias, en los comedores comunitarios, y que varias personas vienen advirtiendo desde hace años: la vejez en Bello está marcada por la vulnerabilidad.

Esta semana, el Gobierno Nacional realizó en el coliseo de Manchester un evento para facilitar la inscripción de personas mayores al Pilar Solidario, una de las apuestas centrales de la reforma pensional. El objetivo es simple y profundo: que quienes no lograron pensionarse tengan derecho a una renta básica de 230.000 pesos mensuales. En paralelo, el programa Colombia Mayor, que hoy beneficia a alrededor de 5.300 bellanitas, busca ampliar su cobertura. En una ciudad donde miles de adultos mayores no tienen ingresos estables, estas políticas no son un gesto: son una línea de vida.

Sin embargo, lo que debería ser un ejercicio de justicia social terminó absorbido por la polarización local y nacional.

Días antes de la jornada, circularon videos donde se señalaba a la administración municipal de intentar bloquear el evento. El tono fue personalista, directo y cargado de señalamientos hacia la alcaldesa. En respuesta, el equipo de gobierno mantuvo distancia. Y en medio de ese rifirrafe, la comunicación oficial fue confusa: no se informó de manera clara qué documentos llevar, qué perfiles podían inscribirse, ni que existía un link público para realizar el trámite sin necesidad de desplazarse

En medio de esta desinformación, muchas personas mayores llegaron al coliseo desde las seis de la mañana, algunas incluso antes, sin saber si serían atendidas o si debían haber hecho el proceso en otro lugar. La escena fue dura: personas con bastones, caminando con dificultad, esperando bajo la incertidumbre. Fue así como me enteré de un dato que pocos conocían: la inscripción también podía hacerse desde cualquier celular o computador a través del enlace oficial de Prosperidad Social:

👉 Link oficial de registro al Pilar Solidario:
https://rit.prosperidadsocial.gov.co/?id=433

Esa información básica —que habría evitado desplazamientos innecesarios y esperas prolongadas— nunca fue difundida con amplitud.

Más doloroso aún fue ver cómo, durante el evento, se insistió en que aquello no era proselitismo, mientras desde el escenario se lanzaban mensajes cargados de tono político, apelando al gobierno nacional, nombrando al presidente, generando respuestas divididas entre quienes gritaban “Viva Petro” y quienes respondían molestos. Lo que debía ser un acto humanitario terminó convertido en un símbolo más de la polarización que atraviesa al país y a nuestro municipio.

Todo esto ocurre en una ciudad donde la política pública para la vejez sigue reducida, en gran medida, a actividades recreativas, viajes, gimnasias y encuentros culturales.

 Y aunque estas iniciativas pueden ser valiosas, no responden al núcleo del problema: la soledad, la pobreza monetaria, la inseguridad alimentaria y la falta de redes de cuidado. En Bello existe un solo comedor comunitario formalmente apoyado por el plan de desarrollo; no hay una estrategia integral de soberanía alimentaria dirigida a la vejez; y la información pública sobre cuántos adultos mayores viven solos o en pobreza es, hoy, insuficiente

Bello necesita una agenda seria y sostenida por la dignidad de quienes ya no pueden seguir sosteniéndose solos.

 Necesitamos datos reales sobre cuántas personas mayores están en pobreza, cuántas viven sin acompañamiento, cuántas dependen de un solo ingreso o de la caridad. Necesitamos una política que supere el cálculo electoral y se enfoque en lo esencial: garantizar cuidados, alimentación, acceso a la salud, acompañamiento digital y comunitario, y espacios donde la vejez sea valorada, no instrumentalizada.

La reforma pensional, el Pilar Solidario y el fortalecimiento de Colombia Mayor son avances que pueden aliviar una parte de la tragedia silenciosa que viven miles de bellanitas. Pero solo funcionarán en la medida en que se implementen sin mezquindad política y con una apuesta institucional real. La vejez en Bello no puede seguir atrapada entre dos bandos que se disputan la legitimidad, mientras quienes más necesitan apoyo esperan horas bajo el sol, sin información y con la incertidumbre de si podrán comer mañana.

Esta crónica no pretende alimentar la confrontación. Al contrario, es una invitación a reconocer que mientras los discursos polarizan, la vejez sigue esperando. Que mientras las casas políticas disputan legitimidad simbólica, miles de bellanitas viven la incertidumbre de si podrán comer mañana. Y que los liderazgos locales —desde todos los sectores— tenemos la responsabilidad de volver a centrar la conversación en lo humano, en la vida, en lo urgente y lo justo.


Bello merece una política que cuide. 

Bello merece una política que no convierta el hambre ni la vulnerabilidad en un campo de batalla.

Y la vejez merece —de una vez por todas— ser tratada con la dignidad que ya entregó al territorio.


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